Una realidad
En el fondo, todos llevan un poco de mi.
Gracias a mi no sólo se produce el día y la noche. Gracias a mi se produce todo y también algo más.
Hoy me sentía un poco vacío, entonces le pregunté a una amiga como poder mejorar. "La respuesta es el amor" -Me dijo. "Vas aa ver que lindo se siente practicarlo" -Continuó.
Yo quedé bastante plasmado por la idea (o sea, se moldeó mi forma de pensar). Debía aniquilar todo el sentimiento ególatra para convertirlo en amor.
Entonces me di cuenta que no tenía que hacer nada.
El agua es como un amante, al cual le prestamos y debemois nuestro existir. Cuando nos roza podemos sentir calor o frío, esto explica nuestro temor profundo ha morir por agua, olvidando que vivimos por ella.
La lluvia de la genialidad ha caído por la Tierra, es mi demostración de grandeza imprignar un doble sentido a las cosas vitales fundamentales.
Todo volverá a la normalidad. El azúcar nunca más se enemistará con la sal. Hablamos de un elemento generado, y de uno puro. Diferencien las maravillas de las creaciones y encontrarán un pensar digno de mi, su Dios.
Increíbles complicaciones se dan a la luz. Resulta que personas que siempre han sido positivas, vuelven a revisualizar su situación y, de la mano a una petición a un desconocido (también conocido como Dios), a confiar sin tener garantías. Esto resulta indeseable, es un ocultamiento a la hinestidad, una omisión real que se transforma en mentira. Cuando uno omite no miente, cuando uno omite con intención está mintiendo, pero la omisión no es la mentira sino que es una "forma" por lo cual la explicación que doy hoy, está referida a que uno puede utilizar un proceso cómo se debe o mal, pero si es de esta segunda forma, paso a contradecir lo anterior, no es porque se use mal sino porque uno mezcla dos procesos y queda formado como una simbiosis del proceso original, que pareciera acercarse más a una forma que a otra, pero está la verdad está se encuentra a medida que notamos la ausencia de la incredulidad.
Si el viento golpea mi cara en un día movido como hoy, es por la gran envidia que siente.